domingo, 12 de junio de 2011

Cambio de aires en el Ayuntamiento palaciego


El pleno de investidura del nuevo alcalde palaciego, Juan Manuel Valle Chacón (Izquierda y Progreso-Izquierda Unida), estaba llamado a ser una cita histórica en este pueblo que llevaba un cuarto de siglo ininterrumpido gobernado por tres regidores del PSOE. Por eso no se cabía en el salón de plenos ni en la Plaza de Andalucía, donde habían dispuesto megafonía y pantallas. Los comunistas, ahora integrados en esta coalición de izquierdas, veían en el joven alcalde (34 años) el cierre de un círculo que iniciaron en Los Palacios y Villafranca al comienzo de la Democracia, pues el padre del flamante regidor fue también alcalde hasta 1987. Valle gobernará en minoría, con siete de los 21 concejales que forman una Corporación ahora muy igualada, tras el batacazo socialista (de 13 a 6) y el subidón del PP (de 2 a 6). Precisamente ambos grupos votaron en blanco para garantizar que gobernara la lista más votada, mientras que los dos ediles del PA votaron a su propio candidato, Pedro Amalio Moguer.

En cualquier caso, llegan aires nuevos al Consistorio palaciego, como se encargó de explicar el propio Valle al aspirar a "una manera diferente de gobernar basada en el respeto, la participación, la cercanía a los vecinos y la humildad". El ya alcalde ha advertido de que "en los inicios de la legislatura, tendremos que enderezar la gestión para garantizar los servicios que recibe el ciudadano". Asimismo, avanzó la puesta en marcha de un plan de saneamiento de las arcas municipales que permita abordar el pago de las nóminas y las facturas de los proveedores "con mayor garantía de las que existen hoy".

El alcalde saliente, Antonio Maestre, tuvo que oír críticas muy duras del PA y el PP. El portavoz del primero, Pedro Amalio Moguer, aseguró que "ahora tendremos la democracia que ha faltado en este Ayuntamiento durante 20 años", mientras que el del segundo, Antonio Romero, dio por zanjado un "régimen socialista" para que ya no se escuchen más comentarios del tipo: "Si quieres un trabajo, sácate el carné del PSOE" o "Si en tu casa nadie me vota, para qué me pides nada". Maestre, por su parte, aseguró sentirse "orgulloso" de la labor realizada y ofreció su colaboración al nuevo regidor "porque las ideologías, ahora más que nunca, sí importan".

lunes, 6 de junio de 2011

El barco de Chanquete debe ser un símbolo

Que no nos moverán debió ser entendido desde un primer momento como un símbolo de la firmeza ideológica contra el oleaje de la sinvergonzonería, la falta de escrúpulos, la irresponsabilidad irritante de tantas instituciones que en rigor son las que mueven los hilos del mundo, como los bancos decisores y los gobiernos de pacotilla, pero nunca como un inmovilismo imitador de ese conservadurismo estéril que desde la plaza del Sol y desde tantas otras plazas y lugares se ha criticado precisamente desde el principio. No nos moverán de nuestro baluarte de ilusión para arreglar el mundo, aunque nosotros, los que pensamos que el mundo es mejorable, sí debemos movernos, y mucho, para que todo cambie al menos un poquito. Lo digo porque tras el impacto de las acampadas del movimiento 15-M, también llamado 'Democracia Real Ya' o de los indignados, queda un fortín como de resistencia falsa compuesto por grupos a los que parece gustarle bastante esa vida de nómada pero sedentario, esa costumbre del vivir de prestado, bajo plástico y al amparo caritativo de quien pasa y se compadece de los muchachos. No son muchachitos novatos los que lideraban tales protestas, sino hombres y mujeres apaleados por el sistema, escarmentados por esta realidad que subordina a tanta gente a la dictadura de un mercado inmisericorde que no considera su valía real y que devora currículos y experiencias precarias al insolente ritmo de los graciosos bonos de quienes más y más ganan.

Si ha llegado el momento de levantar las tiendas para continuar la lucha desde otro flanco, pues se levantan. Por todo el mundo hay carreteras y caminos por los que circular. La intransigencia de los indignados contra lo que nunca debió ser no debe representarse por estos campamentos urbanos, indefinidamente, sino por la acción y la reacción contra tantas situaciones concretas de injusticia a las que no puede hacerse frente desde el saco de dormir.

La fuerza del barco de Chanquete no radica en su conversión en monumento material en un pueblo costero de Málaga, donde permanece varado, sino en la conquista de tantos corazones de aquella generación que reímos, lloramos y cambiamos durante aquellos maravillosos años de Verano Azul tras los que nos hicimos mayores. Por eso nadie nos quita lo bailao.

viernes, 3 de junio de 2011

Nuestro Patio del Parnaso

La primera vez que nos reunimos en ese patio de la recién estrenada Casa de la Cultura de mi pueblo, en la calle Real, yo ni sabía lo que era el Parnaso. Lo tuve que buscar, y entonces sentí el regusto que deben de sentir los poetas cuando se sienten poetas, con musas o sin ellas. Corría el verano de 1999, y éramos demasiado jóvenes, al menos yo, para estar seguros de que aquella primera cita con aficionados a la poesía que nos creíamos Baudelaire iba a tener continuación no al mes o al año siguiente, sino casi 12 años después, cuando la inmensa mayoría de quienes nos reunimos aquella vez bajo la batuta de Manuel María Rosal Núñez, director de la revista del Postismo 'Vesilda', estamos ya en otras mil cosas. Los que hemos aparecido de nuevo tenemos la certidumbre de que esta vez el entusiasmo va a durar más, porque conocemos a más gente, porque hemos sufrido un período desproporcionadamente largo de sequía cultural y porque nuestra voluntad es reunirnos con toda la gente que, culturalmente hablando o escribiendo o cantando, tiene algo que decir en este rincón de la marisma tangencial.

Esta vez no ha sido Manuel María, quien en aquella época de 'Vesilda' sólo tenía veintipocos años pero fumaba Ducados y se creía un poeta maldito, y la verdad es que escribía muy bien, sino su padre, militar jubilado de la Marina bregado en el exilio pequeño de San Fernando, Victoriano Rosal, quien ha prendido la mecha de la ilusión humanista. A mí me ha enrolado en tal empresa poética y heme aquí que organizo con él también la próxima cita: para el 29 de junio. A las nueve de la noche. Por supuesto que está usted invitado, o invitada.
Creo que lo dejé meridianamente claro en la noche de la segunda velada que era como la primera porque fue como una vuelta a empezar, otro Patio del Parnaso pero más viejos y con más ganas de que no fuéramos sólo poetas, sino cineastas, pintores, narradores, cantaores, fotógrafos y lectores porque sí, entre otros perfiles varios que irán aumentando en las próximas quedadas, como por ejemplo esta del 29 de junio a la que insisto en invitarles. Quiero decir que dejé suficientemente claro que no estábamos allí porque hubieran ganado unos o perdido otros en las elecciones municipales de tres días antes, ni porque nos consideráramos una secta, o un club, o una religión exquisita, sino simple y llanamente porque nos daba la gana, porque Victoriano me lo propuso a mí y yo se lo propuse a no sé quién y la cosa fue cobrando fuerza hasta que el Patio de la Casa de la Cultura se llenó con medio centenar de entusiastas de la Cultura de verdad. Si la cosa no sigue funcionando, pues no nos reunimos más y punto. A otra cosa mariposa. Nadie cobra un duro ni va por compromiso alguno, sino porque alegra reunirse con amigos a la luz de la Palabra y el sabor arrastrado y cálido de la manzanilla. Sólo por eso.

Ahora que mucha gente ha visto el primer resultado por la televisión local, crecen los entusiastas para sumarse. Qué bien. El tema del próximo Parnaso tendrá que ver con los demonios como fuerzas creadoras, particularmente en nuestra ancha Andalucía. De la cita del pasado 25 de mayo hemos aprendido que la manzanilla hay que repartirla antes.

Todas las noches se aprende algo.

viernes, 20 de mayo de 2011

Juventud, divino tesoro


Jornada de reflexión. Para una vez que nuestra juventud reflexiona, se lo prohíben. Así nos va.

jueves, 19 de mayo de 2011

El barco de Chanquete

No nos moverán, es lo que dicen en esas plazas que ya no sólo se llama del Sol, sino también de cualquier luna en todas las latitudes de esta España nuestra que sale en los periódicos de medio mundo, como hace unos meses salían los egipcios o los tunecinos, aunque aquí nadie tenga enfrente una dictadura ni un pelotón de fusilamiento. Más cornás da el hambre, que dijo aquel torero, que también los toreros han dicho frases célebres, y por eso perdurarán, no por las cornadas ni por sus puertas grandes o chicas.

Ni grande ni chica es la salida que encuentran los de 'Democracia real, ya', indignados con toda la razón del mundo por el ausente cartel de 'No hay salida' construido a partes iguales por todos los agentes del Sistema, ese bicho kafkiano que cada vez nos asusta más a todos. También ustedes habrán visto esa leyenda en camiseta de "Sin curro, sin casa, sin pensión, sin miedo". La gente que no tiene nada que perder, que por desgracia es muchísima, cada día más, no tiene más remedio que acudir a la plaza más próxima para gritar su indignación, su frustración. Es lo que le dicta el corazón, sí, pero también la razón, el estómago y el bolsillo vuelto del revés, en mueca burlona contra la subida de la luz, la hipoteca crecidita y el carrito de la compra.

Los medios de la derecha andan diciendo que todo esto es una maniobra del PSOE, que es una cortina de humo para tapar el paro y todo lo demás. Argumento manido que no se creen ya ni los de Intereconomía, predispuestos desde el principio hasta no sabemos cuándo a resaltar el olor a marihuana de las acampadas. En estos campamentos civiles olerá a lo normal: marihuana, puede ser, pero también a pis, a sudor, a pie, a plástico, a lluvia desubicada. Pero eso no es más que quedarse en la irritante anécdota, que a estos dinasuarios les conviene para no despertar de su sueño comodón, para no darse de bruces con lo viejo que son, con lo vistos que están, con lo nerviosos que se ponen cuando tanta juventud de este planeta, y no de otro como ellos, sale a la calle digan lo que digan los demás.

También el PSOE maquilla su discurso con pinceladitas de última hora. "Hay que escuchar, hay que ser sensibles", ha dicho Zapatero. A buenas horas mangas verdes. La Chacón intenta también apoderarse del espíritu de la acampada, como si ella no hubiera salido aún de aquel otro picnic parisino de otro mayo de hace más de cuarenta años. El viejo Rubalcaba es prudente, y lo demuestra con sus manitas hechizantes.

Lo del PP es para troncharse. Unas pensando en los geos para que barran tanta cochambre. Otros aprovechando paralelismos inventados para argumentar que los de las plazas y ellos quieren lo mismo: echar al gobierno. ¡No, señor Pons, no! Los de las acampadas quieren echar al gobierno y a usted y a los de más allá, quieren acabar con ustedes los profesionales del atril, las ruedas de prensa sin preguntas y los sueldazos por la cara. Los de las acampadas están redactando ya verdades como puños y frasecitas de sentido tan común tan común que a ninguno de ustedes se les había ocurrido nunca.

En IU, otros que mejor bailan. En peligro de extinción por méritos propios, ahora quieren agarrar micrófono y abrazar a estos hermanos suyos de la indignación absoluta. Pero, hombre, a dónde vais. Esto ya no es izquierda ni derecha. Esto ya no es progresismo ni conservadurismo. Esto ya no se llama proletariado ni plusvalía. Todo se lo llevó el carajo. Y vuestros mítines decimonónicos se venden a precio de saldo en una tienda de antiguallas.

Ayer eran Madrid, Barcelona, unos pocos en Sevilla y Granada. Poco más. Hoy son todas las capitales de provincia y las portadas de todos los periódicos de Occidente. Ahora la junta electoral dice que prohibido. Los de 'Democracia real, ya' dicen que tururú.

A ver qué va a pasar con el voto, porque hoy por hoy es lo único que sirve. Eso de no ir a votar puede ser un arma que se dispara por la culata, porque en los comicios no hay ningún mínimo para considerarlos válidos, ¿verdad? Si en vez de un 70% de votantes, va un 50%, esa mitad decide. ¿Y si va un 35%? ¿Y si fuera un 15% solo? ¿La Ley de D'Hont o alguna otra dice algo de eso?

Me voy a la cama en una noche histórica. Habrá que seguir su curso por el trazado de sus estrellas.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Algo está pasando


Digo yo, o es posible también que sean estertores de conciencia débil y a destiempo, que algo está pasando, y no sólo en la madrileña Puerta del Sol, para que miles y miles de personas se hayan echado a la calle con ese mensaje de hartazgo radical, asilvestrado y de picnic incómodo bajo el lema 'Democracia real, ya'. Como una aburguesada copia de la revolución tunecita o egipcia pero de la que no conocemos el desenlace, estos jóvenes que protagonizan el final de la campaña más burguesa aún de los partidos tradicionales pueden diluirse en los próximos días o constituir el inicio de un cambio de ciclo en la democracia que conocemos, la de los partidos profesionalizados y los políticos que no saben dedicarse a otra cosa que a renovar su gusto por el sillón. Llevamos ya muchos años de crisis, casi cuatro, y hasta ahora nadie ha dicho esta boca es mía, salvo algún sindicato, y por cumplir, como suelen. El bolsillo es nuestro punto débil, pero ha de darse la vuelta como un calcetín vacío para que el mensaje de desesperanza llegue al cerebro. Estaremos atentos. Tenemos que estarlo. La foto de Samuel Sánchez, de El País, es inquietante.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Si todo se cumpliera

Dicen que los mítines son instrumentos políticos del siglo XIX. Puede ser, pero todavía funcionan. Y se llenan, o medio llenan, depende del partido y del lugar. En cualquier caso, tienen una dosis fortísima de surrealismo que a mí me sigue sorprendiendo. Por ejemplo, qué pasaría si absolutamente todo lo que se promete en ellos se cumpliera. Evidentemente, los primeros que confían ciegamente en que no todo lo que prometen se cumpla son los propios mitineros. Sería insostenible. Pero los escuchantes tienen que sostener sus esperanzas aunque sea por debajo de lo real, es decir, en lo surreal, tan emparentado con el humor más fino. Por eso oír mítines es también una forma de pasar el rato con media sonrisa prometedora.

domingo, 8 de mayo de 2011

El principio de una gran amistad


El pasado 30 de abril, desde El Casino para el mundo, pusimos a Miguel Roldán Roldán en su sitio. Hablamos de su literatura, de sus hazañas, de su enorme corazón. Ahora vamos a editar su obra como lo mereció desde un principio. Larga vida a su palabra.

jueves, 5 de mayo de 2011

¿Quién mató a Bin Laden?

No me vale como respuesta Estados Unidos, ni Barack Hussein Obama, ni un comando de la Marina de Guerra estadounidense, ni el odio reconcentrado de Occidente u otras cursilerías semejantes. No. Me refiero a quién apretó el gatillo, quién le metió la bala por el ojo e hizo estallar su masa encefálica en una fracción de segundo. Sería un hombre (¿o una mujer?) que nació, creció y se hizo adulto para ingresar en el Ejército, sin pensar jamás que estaba llamado a aniquilar de un disparo fugaz al hombre más buscado de la Tierra en toda la Historia. Quien matara a Bin Laden tendrá realmente una historia de abuelo cebolleta que contarle a sus nietos, aunque no lo crean. Cuando pasen muchos años, el marine de tiro fácil que derrumbó a Bin Laden sobre el suelo como cayeron aquellas dos torres sobre New York insistirá chocheando en que fue él quien mató a Bin Laden, fui yo, fui yo quien apretó el gatillo, me lo encontré de frente, con las manos en el regazo y de repente se incorporó con reflejo de pájaro de tan mal agüero, y entonces le disparé, sin pensarlo, sin pensar yo siquiera qué excusa iba a poner luego, qué explicación tendríamos que hilvanar en la Casa Blanca... Fui yo, fui yo quien maté a Bin Laden. Sí, abuelo, sí, lo que tú digas; ahora le ha dado por ahí.

Esto ocurrirá un día no muy lejano, y es probable que entonces caigamos en la cuenta de que necesariamente alguien tuvo que matar a Bin Laden, descerrajarle un tiro o dos para que se desplomara para siempre, diez años después de aquellos telediarios que duraron días, aquella maratoniana crónica de los escombros y los sonámbulos y los 3.000 muertos en la zona cero.

Pero para entonces, como ahora, no tendrá importancia quién fuera el que apretó el gatillo, el que no se lo pensó dos veces ni mucho menos se acordó de las reglas, las normas, la civilización, la justicia, las garantías procesales, los careos, los derechos, las sentencias, los recursos, el amparo, la ley, la defensa, el humanismo, la condena o el fiscal. Al fin y al cabo, todo esto es sólo atrezzo de zafarrancho para ir salvando mojones en la desenfrenada carrera por la venganza tan lejos del saloon, donde alguien colgó un día el cartel con 'Se busca ' y no precisó aclarar "Mejor muerto que vivo". Al fin y al cabo, cuando les toca el perder a los amos del mundo, toda la teoría resulta ser un cuento chino, o un cuento árabe traducido a todas las lenguas, para que nos enteremos de una puñetera vez.

  • Este artículo se publica asimismo en el nº 2.059 del semanario Cambio16.

sábado, 30 de abril de 2011

Mensajería al gusto del político

Desde ayer se me acumula una rabia difícil de digerir porque son ya muchas cornás al oficio que más amo del mundo. Después de enterarme de que El Correo de Andalucía vuelve a hacer nuevos recortes precisamente entre algunos de sus mejores profesionales, para reducir costes, según el criterio de sus mandamases, o para terminar de hundir al decano de la prensa sevillana, según el criterio del sentido común, veo a Cospedal, de la nueva guardia agresiva del PP, menospreciando íntegramente a la directora del programa de la mañana de TVE, Ana Pastor, paradójicamente con el mismo nombre y apellido de aquella ministra de Sanidad de la era de Aznar. Digo que el menosprecio fue íntegro porque no sólo se desprendió por sus palabras de rechazo a la opinión de la periodista, sino por su tono y hasta su mirada. Un contertulio preguntó a la secretaria general de los populares qué había del ataque de su partido contra Radio Televisión Española, a lo que la susodicha dijo que la objetividad informativa en asuntos políticos de la televisión pública dejaba mucho que desear. Pastor se sintió agredida por lo que le toca y reaccionó preguntándole cuál era el modelo que ella (ellos, los populares) consideraban para poder hablar de televisión imparcial, y le añadió, como coda: "¿Canal Nou o Telemadrid, quizás?", tras lo que Cospedal perdió el hilo de su argumentación y se agarró al hilo del ataque compulsivo, sin acordarse, claro, del ce-ce-o-o de aquel Urdaci de infausto recuerdo, por ejemplo. Como acostumbra la derecha profesional de este país nuestro, la vice, Ana Mato, sale después asegurando que "nunca" en su vida ha visto "tanta manipulación en TVE como ahora".


Nunca. Será porque nunca ha sido esta cadena tan imparcial ni ha estado dirigida por profesionales tan honestos y movidos por criterios puramente periodísticos como hasta ahora, y claro, para un partido acostumbrado a mover los hilos de la televisión que consideran de su propiedad, este ejercicio de objetividad informativa les parece, evidentemente, manipulación de sus intereses. Ahí llevan razón. Eso mismo les pasa a los socialistas en otros ámbitos donde también han estado acostumbrados a mandar y si ahora o luego se hace televisión decentemente imparcial les parece manipulación. Manipulación de los intereses generales del partido, quieren decir. Pero no lo dicen; dicen "manipulación", que suena en vez de a manos que trabajan para modelar un producto -la información, por ejemplo- a "corrupción", vocablo que a los políticos en general les suena más familiar.

Los periodistas somos mensajeros y desde tiempo inmemorial se nos quiere matar. Matar al mensajero ha sido el desahogo más rápido y fácil de nuestros poderosos a lo largo de nuestra historia. Ahora se ha puesto de moda, porque la crisis y las nuevas tecnologías lo permiten, el paquete mediático que los partidos, objetivamente, producen para enviar a los medios, a quienes surten de todo: de fotos, de textos, de videos y hasta de titulares precisos. Los mensajeros sólo tienen que copiar y callar.

Cuando una periodista como Ana Pastor se atreve a intervenir, como intelectual de la sociedad que es también, dando su opinión o instando a un representante público a que se explique mejor, se convierte en una mensajera señalada, cuya cara no se les olvidará a los del PP cuando dentro de un año comiencen a mandar en España. Si este es el nivel medio de nuestra España democrática en los albores del siglo XXI, creo normal que no se me pase este cabreo de constatar que la masa, en general, sigue preocupadísima por el partido de vuelta Real Madrid-Barça. Mañana, más.