lunes, 28 de diciembre de 2009

John Donne y la DGT

John Donne fue en Inglaterra algo así como nuestro Quevedo por Madrid, el polémico metafísico que gusta y cuesta escuchar simultáneamente. Uno de sus fragmentos poéticos más célebres, extraídos de su libro Devociones para ocasiones emergentes, de 1624, es el siguiente:

Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.
Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.


El escritor Ernest Hemingway se sirvió de esta cita no sólo para colocarla en una de sus novelas más famosas, sino incluso para ponerle título: Por quién doblan las campanas (1940), en la que narra la experiencia de un dinametero norteamericano en la Guerra Civil española.

Ya en el siglo XXI, y de nuevo en España, la Dirección General de Tráfico (DGT), consciente de que la sangre y el gore automovilístico no tienen demasiado efecto en las conciencias de los conductores, ha elaborado este invierno una campaña más inteligente, en la que pide a los ciudadanos un minuto de silencio no por los 500 muertos en carretera que se nos van cada año sino por los que están por caer en 2010. En el spot televisivo aparece gente diversa en situaciones diversas, guardando silencio. Al final, una voz en off sentencia: "Si vas a conducir después de haber bebido, este minuto de silencio es por ti".

Y que luego nos pregunten para qué sirven los clásicos.

3 comentarios:

Manu dijo...

Comparto contigo que el anuncio actual es elegante, distinguido y muy posiblemente eficaz. También me alegra tu reflexión sobre E.H. y J.D., ya que no conocía esas conexiones, pero discrepo que este estilo de hacer anuncios sea porque el gore y sangriento no sea efectivo. Creo que la DGT se ha caracterizado en hacer, durante 50 años, algunos de los mejores anuncios que se han hecho en España. Han bailando siempre entre el impacto visual y el impacto "literario" por decirlo de alguna manera. Yo apladudo las dos tendencias, porque en nuestro país no todos entendemos el mismo lenguaje, no nos movemos por los mismos códigos. Y se trata de impactar, de concienciar y responsabilizar al chavalín de 18 años y al cuarentó que sigue bebiendo antes de conducir, por ejemplo, o que corre más de la cuenta. Resumiendo, que comparto las virtudes de esta nueva campaña, pero también considero efectiva (de eso se trata en publicidad) la otra forma de hacer campañas. Un abracete.

Por cierto, para los interesados en las campañas de la DGT:

http://www.elpais.com/especial/videos-dgt/

Álvaro Romero Bernal dijo...

Ten en cuenta, Manuel, que la DGT no debe hacer exactamente publicidad, por lo menos en el sentido de publicidad comercial al que aludes, pues no vende ningún producto, sino una idea. Eso se llama propaganda o publicidad institucional. Hago tal matización porque en nuestro mundo parece que todo es vendible con el mismo método y los mismos criterios pero no es así, o no debería ser así. La DGT es un organismo gubernamental, y su objetivo debe ser reducir las víctimas del tráfico. Es verdad, como dices, que no todo el público atiende a los mismos estímulos, pero también lo es que el estímulo del chocazo y el gore está tan explotado que esa misma ciudadanía que no atiende a las metáforas está ya narcotizada de sangre, así que no les viene mal a todo el público refinar su retina para "entender" los mensajes de otra manera.

Un abrazo, chaval.

Manu dijo...

Desde luego, eso es lo que yo defiendo, que después de unos años de goro venga la etapa metafórica, pero sin menosprecio hacia ninguno de los dos estilos. Es lo que ha hecho la DGT desde sus comienzos. Y sí, claro, sé que no es publicidad comercial, pero al fin y al cabo una campaña propagandística o institucional no deja de vender una idea. Es decir, te está diciendo: "Cómprame conducir bien y los dos saldremos ganando", es un pacto más en el que también hay dinero en juego. Yo también aplaudo este nuevo anuncio, pero ten en cuenta que en breve sacarán otro con la estética del golpe. Se complementan.