domingo, 27 de marzo de 2011

El milagroso parto de la mula


Hay un refrán árabe que dice que cuando la mula pare, el fin del mundo llega. Bandera, que así se llama este équido genéticamente estéril, ha demostrado en Los Palacios y Villafranca que hasta los refranes se equivocan. En un corralón de este municipio del Bajo Guadalquivir defiende a su cría, desde el pasado 23 de marzo que dio a luz, de cámaras y curiosos que se acercan para ver el milagro, a "Milagros", que es como se llama la mulita recién nacida.

Todo empezó hace once meses y dos semanas, que es el tiempo de gestación que ha necesitado Bandera para terminar pariendo a Milagros, la mulita de tres días que busca el cobijo de la única madre a la que conoce, la que la ha parido. Su madre genética, sin embargo, es España, una yegua que fue montada por un burro, como suele ocurrir para que vengan mulos al mundo. También existe la posibilidad de que sea un caballo quien fecunde a una burra, y en ese caso lo que nace es un budégano, aunque el diccionario no contemple distinciones y considere, pues, que tanto monta monta tanto.

La historia de Milagros ha sido posible gracias a "la generosidad" de Antonio Miraime, un palaciego dedicado en cuerpo y alma a las bestias que accedió a que Mauricio Ospina, un veterinario colombiano residente en El Puerto de Santa María (Cádiz) desde hace una década, demostrase con hechos, es decir, con embriones, que una mula podía parir aunque genéticamente le fuese negada la maternidad. "Parece mentira", dicen asombrados el dueño, su esposa, María, y cuantos vecinos y reporteros se acercan por la finca "El Cancelín" y ven el milagro en vivo.

El veterinario Ospina trabaja habitualmente en Los Palacios, con cuadrúpedos del hermano de Antonio, y con otros animales de campeonato a los que es costumbre sacarles el embrión para transferírselo a otra hembra que pase el embarazo y dé a luz, con el objetivo de liberar a las yeguas dedicadas al deporte. Pero un día, el veterinario retó a Antonio con la mejor mula que tenía: "¿Tú quieres ver cómo pare tu mula?". "Tú estás loco", le soltó el dueño, que está con la mula como Mateo con su guitarra. "A mí me han llegado a ofrecer 24.000 euros por esa mula", dice a modo de justificación. Pero accedió, y al segundo intento la mula quedó encinta. "Antonio ha sido muy valiente", dice ahora Mauricio Ospina, "porque cualquier dueño se hubiera negado al experimento". Y saca conclusiones: "Así hemos demostrado que animales muy valiosos genética y morfológicamente pueden tener hasta 12 crías al año, una por mes". Sólo harían falta 12 madres de alquiler.

EL "GRAN HERMANO" DE LA MULA
Antonio Miraime y su familia, que sufren (y quién no) los estragos de la crisis, han visto en Milagros, su nueva mulita, el filón milagroso para sacar tajada. Tienen vídeos de todos los momentos importantes de esta asombrosa película: la fecundación por parte del burro, el embrión y su transferencia, los primeros momentos y, por supuesto, el parto. Pero nadie los ha visto. Y las televisiones de todo el país ya andan regateando con él para sacarle la cinta. "Por menos de 6.000 euros no hablo con nadie", le dice a un compañero de una cadena privada que se excusa diciéndole que "no es costumbre pagar por cada noticia que se da". "Ya me ha ofrecido alguna televisión dinero, pero no me da ni para pagar gastos", asegura Antonio, resistente. En rigor, los gastos han sido muchos: 3.000 euros el embrión, 1.000 euros más en medicamentos y otro pico en ecografías y cuidados especiales. Que la mula no ha salido de balde.

LOS GENES Y LA MALDICIÓN DIVINA
El experimento de Milagros ha sido positivo al segundo intento, ha precisado el veterinario, que sólo conoce un caso similar ocurrido en Colombia hace 14 años. En realidad, hay más, (Marruecos, Nebraska, China) pero todos excepcionales. La mula, fruto de la unión entre un burro y una yegua, es por definición estéril porque tiene 63 cromosomas, uno menos que los caballos y uno más que los burros. Sin embargo, tiene todos sus órganos funcionales: ovula, tiene celo y amamanta, aunque no pare debido a este fallo genético. Nuestra tradición cristiana, o más bien la superstición, nos enseñó que las mulas no parían porque sufrían el castigo heredado de la que estaba en el pesebre de Belén, que se negaba, a diferencia del buey, a calentar con su aliento al Niño Dios. Bandera ha debido de ser una mula santa. Hasta su madre, Águila, la abuela de Milagros, va a parir en unos días, a sus 20 años, que para una mula ya es decir.

  • Este reportaje, algo resumido, lo publico también hoy en El Correo de Andalucía.

1 comentario:

Anónimo dijo...

En muy contadas ocasiones las mulas pueden parir. No es que no sean fértiles, sino que la falta de rigor híbrido y las definciencias de su sustema reproductor, no les permite llevar el embarazo hasta el final con facilidad. Ahora, si se ha hecho "in vitro", la cosa cambia.
Por otro lado, lo que ha parido no es una mulita, sino un burro. Una mula no es in híbrido de primera generación fértil (H1), así que sólo se puede quedar preñada de un caballo o un asno, en cuyo caso pariría un potro o un pollino respectivamente... pero nunca otra mula porque las mulas no pueden quedar encintas de mulos.