jueves, 11 de agosto de 2011

Llanto por Moraíto

Dios tenga en la Gloria a este jerezano tocado con la gracia del Compás. La Bienal de Sevilla del año pasado lo reconoció por su Maestría. Era un maestro, y eso lo sabían, sobre todo, los grandes cantaores que tuvieron la suerte de que los acompañara a la guitarra, como José Mercé últimamente. Manuel Moreno Junquera iba a cumplir 55 años el próximo 13 de septiembre, pero un cáncer de pulmón se lo ha llevado el día de más calor de todo el año, el de la parrilla de San Lorenzo. Por cierto, que a Parrilla de Jerez le pasó con Moraíto lo mismo que a Paco de Lucía con Tomatito, que delegó en él la oportunidad de tocarle a la Paquera de Jerez; como le ocurrió a Paco con Camarón. Moraíto Chico acaba de ser enterrado en Jerez junto a la Paquera.


Yo no tuve la suerte de conocerlo, pero me fío de lo que dicen los que sí lo hicieron: que era una persona estupenda. Se le veía en la cara y se le notaba en el pellizco que le ponía a su sonanta. Por fortuna, aquí siguen sus discos. Para siempre. Descanse en paz.

5 comentarios:

jesus dijo...

raro es,alvaro,que te lea y no despiertes en mi alguna curiosidad,en esta ocasion con moraito,y en su dia con romero murube.ayer en la tele pusieron algunas apariciones de este genial guitarrista con merce,no se si lo viste,pero yo me quede viendolo porque por la mañana lei tu articulo sobre este hombre.yo no entiendo mucho de flamenco(ni de muchas mas cosas)pero escuchando a moraito,la guitarra parecia que ablaba,¿ eso es el pellizco?(que bonita palabra..pellizco)

Álvaro Romero Bernal dijo...

En ese habla de la guitarra, o del cantaor, o del artista que sea, el pellizco se siente un instante, una fracción de segundo, y ahí duele, gustosamente... Qué bien lo entiendes, y eso que dices, humildemente, que no entiendes de flamenco. Tú demuestras que el flamenco, más que de gente entendedora, es de gente sensible.

Manuel dijo...

Pues yo sí tuve la suerte de conocerle. Lo he grabado muchas veces. Y allí, en el barrio de Santiago, donde viven sus tías, sus primos y hay tanto arte por metro cuadrado, él era el más noble. Quedabas con él y a pesar de no haber dormido por la farra, allí estaba "clavao", con sus gafas de sol como escudo, pero cumpliendo PALABRA. Tocando e invitándote a caracoles en "ca" de su "mare", en un patio de vecinos. Lo demás es Historia y lo sabe y siente todo el mundo. Cuando me enteré de su muerte, me dio un pellizquillo hondo.

Álvaro Romero Bernal dijo...

Qué suerte más grande, Manuel. Al final, la buena vida se compone de tres o cuatro buenas cosas, entre las que se cuenta el conocer a la buena gente.

Un abrazo, y un beso para Sara, y a ver si nos ponemos de acuerdo para vernos. ¿Estáis por Córdoba o por aquí?

Manuel dijo...

Sí, Álvaro, desde que empecé en esta profesión, soy consciente de ello, de lo afortunado que soy por vivir ciertas cosas imposibles para otras personas: comer caracoles con Moraíto en su casa de Jerez, tomar qüisqui con Ayala en su casa de Madrid, que Paco Ibáñez te cante a solas "La mala reputación" o pasear con José Domínguez y sus cabras por el campo sevillano. Esas vivencias y su recuerdo me llenan de satisfacción y alegría. Fíjate qué tontería, pero ¡me hacen feliz!