jueves, 10 de junio de 2010

Una ballena gris


Últimamente, porque me leí no hace mucho Moby Dick y porque me intereso por la literatura bíblica, la ballena como concepto, como forma, como tema literario me está apasionando mucho. Y heme aquí que encuentro por la prensa la noticia fascinante de una ballena gris avistada en las costas de Barcelona, después de que hace 20 días fuera vista en el litoral israelí. Las dos costas en las que han visto a esta ballena solitaria del Mediterráneo no pueden ser más míticas. Barcelona como espigón occidental e Israel como extremo simbólico de Oriente Medio. Entre ambos puntos, un cetáceo, tan mitológico desde Jonás, aparantemente perdido en aguas cálidas. Los expertos dicen que es probable que la ballena entrara por el Norte, por mor del deshielo del Ártico, al Atlántico, y de aquí, por el Estrecho, a los confines del Mediterráneo. Y que ahora esté haciendo el viaje inverso. Sobrecoge imaginar cómo un ser vivo tan impresionante recorre el globo en cuestión de días o meses, submarina y silenciosamente, mientras nosotros, en superficie, hablamos de la crisis y la reforma laboral. También dicen que este tipo de ballena se extinguió a comienzos del siglo XVIII. ¿Y si la ballena no fuera atlántica, sino pacífica (del Pacífico, quiero decir) y estuviera pasando revista por las antípodas?

3 comentarios:

José Romero dijo...

La agencia Europa Stress, haciéndose eco de unas declaraciones de Bob Esponja, ha informado esta mañana que la ballena surca los mares de regreso al Ártico, después de ver el panorama mu negro en el Golfo de México, mu ensangrentado en las costas de Israel y mu turbio en aguas territoriales españolas. En estas últimas, la ballena tuvo que esquivar una huelga de cetáceos.

Kiyo, a ver si quedamos la semana que viene en la Facultad y preparamos algún proyecto para el grupo de investigación... Esto ya va en serio, y no como lo anterior. Perdón por la "boutade".

Manu dijo...

Jajaja... lo de José Romero tiene gracia... ¡qué imaginación! Pero sí, conmueve pensarlo Álvaro...

Álvaro Romero Bernal dijo...

Ja, ja, ja... Pepe, es que esto de las ballenas da para mucho, ¿eh? A ver si termino todo el lío de la selectividad y eso y nos vemos en la Facultad.
Manuel, qué te cuentas...