jueves, 26 de julio de 2012

La prima

En el siempre polémico terreno sociolingüístico del género, aparte de aquel "Si es prima hermana, con más ganas", creo que -al contrario que ocurre con la zorra, por ejemplo- la prima sale ganando su partida con el primo, pues, al margen de los números primos, siempre raros y solitarios, todo el mundo sabe que hacer el primo no es precisamente bueno, mientras que las primas siempre cotizaron más, no sólo las que se llevan calentitas los futbolistas por ganar o perder, a capricho, sino esta famosísima prima de riesgo que todos conocemos ya, que sube como la espuma cada vez que alguien importante mete la pata, o la gamba, que dirían los italianos. De primos y primas está el mundo lleno, máxime en estos momentos de crisis aguda en los que cualquiera se acuerda de uno/a por si le puede echar una manita. Ya sea en la izquierda o en la derecha, no tendríamos sino que echar un vistazo a los nuevos enchufados de las recién nacidas administraciones recolocadas a gusto de cada sigla para comprobar cuán abundantes son las primas y los primos, aunque esta de riesgo parezca la más arriesgada. Lo parezca, insisto. Que aquí todos los pájaros comen trigo y las culpas, al gorrión. Y también hay gorrionas.

En este sentido, a uno, que no entiende de Economía con mayúsculas, sino de la economía de andar por casa donde bastan las sumas y las restas para tirar, no deja de llamarle la atención dos asuntos relacionadas con esta famosa prima. 

El primero es que escuchaba en la radio, hará menos de un año, la catástrofe anunciada si la susodicha alcanzaba los 300 puntos básicos. Luego llegaron los expertos subiendo esa temida barrera a los 400. Y cuando todo parecía perdido porque rozábamos los 500, se puso la muy atrevida en los 650. Y la gente siguió entrando y saliendo, como si tal cosa. Algo así pasó con los millones de parados cuando íbamos a llegar a los tres. Y luego cada cual ha tirado con su pena, con prima o sin ella, más bien con madres y suegras. El caso es que quienes nos asustábamos tanto con esta prima hirviente tenemos ya la sensación de haber despertado de un letargo infantil donde nos contaban el cuento del lobo. Lo malo es que el lobo llegó -en el cuento, digo- y se comió a las ovejas cuando nadie lo esperaba.

El segundo tiene que ver con mi escaso conocimiento serio de en qué consiste esta prima de riesgo. Según tengo entendido, en la cantidad que hay que ofrecer a los inversores para contraprestar la falta de confianza que tienen en que le terminemos pagando lo que nos prestan. Y todo ello tomando la absoluta confianza que se tiene en Alemania como referencia. Como hay una relación directa entre esta prima y el porcentaje del interés de la deuda pública, cuanto mayor sea la prima, mayor es el interés que debemos pagar por esta deuda de todos. Con lo cual, si del interés viven -y cada vez mejor- unos cuantos espabilados, estos espabilados tendrán mucho interés en que la prima suba, y cuando tengan que pronunciarse en cuanto a la confianza que le genera España por lo que respecta a la posibilidad de pago de su deuda, siempre dirán que ninguna, que tienen cada vez menos confianza, y así la prima seguirá subiendo indefinidamene. O sea, un negocio redondo. Es la lógica del abusón. Si un abusón descubre que, retorciéndole el brazo, la víctima suelta más y más dinero, encontrará muy placentero el retorcimiento. Y no se preocupará de lo que vaya a pasar mañana. Que hoy mando yo, mañana mande quien quiera. En los casos de acoso en el instituto -bullying, creo que lo llaman- sólo la intervención de los demás compañeros y de los profesores puede romper la dinámica absurda y con vocación de eternidad del agresor. Si los profesores nos hiciésemos también las víctimas, los abusones se harían con las riendas del instituto.

Y valiéndome de la metáfora educativa, creo que algo así está pasando en el mercado internacional y en España con este gobierno victimista que tenemos. Por eso la prima no baja -ni pensarlo- cuando el gobierno anuncia ajuste sobre ajuste, sino todo lo contrario. Cuantos más ajustes haga el gobierno, contra los ciudadanos, más garantías tendrán los prestamistas de cobrar, pero -¡¿quién dijo miedo?!- siempre dirán que no es suficiente para que la prima suba más y el interés también. Así que por muchos más ajustes que el gobierno emprenda, los mercados no se darán por satisfechos. Es más, siempre contarán con la excusa de que si la cartera de la ciudadanía va peor, la economía estatal también lo irá. Con lo que se fían menos. La avaricia es infinita. Es un viejo pecado. 

Por todo ello, creo que en vez de insuflar confianza a los mercados, el gobierno debería insuflarnos confianza a los ciudadanos, y así ningunear a esos mercados sin cabeza que están convirtiendo este mundo en un esperpento difícil de espantar. Mientras no lo haga, siempre nos enfrentaremos, con resignación, a esa prima redicha a la que nadie es capaz de decirle a la cara lo fea que es. Sería un riesgo imprescindible.

4 comentarios:

Rubén dijo...

Y como se diría en el contexto familiar, "Todo queda en familia" eh Álvaro?

Gran artículo. No sé si sabrás quien está escribiendo estas letras, ni más ni menos que un antiguo alumno tuyo del IES Zaframagón, Rubén Villalba.

Te sigo en el blog sin falta. Yo también me he unido a este mundo y también voy escribiendo cosillas en mi blog. Te invito a visitarlo: http://ruben-villalba.blogspot.com.es/

Lo último que he escrito ha sido una reflexión personal sobre Educación y me lo han publicado en la web de UPyD. También te invito a leerlo: http://www.upyd.es/contenidos/noticias/289/85054-Se_llama_educacion_se_llama_futuro

Un abrazo Álvaro

Álvaro Romero Bernal dijo...

Qué alegría más grande, Rubén!! Qué mayor te has puesto, tío! En la foto no te reconocía. Has cambiado bastante de look, jajaja..Si no me equivoco, eras de la Torre de Alháquime, como aquella otra paisana inquieta y graciosísima que se llamaba Aída. Todavía recuerdo vuestro amor por el pueblo y alguna batallita dialéctica conmigo acerca del cosmopolitismo!! Recuerdo que decíais que en La Torre (así la llamabais) había de todo menos Mercadona, qué chulada! Recuerdo que te ponías en la primera fila y tenías una letra redondita y muy bien hecha, y que eras bastante memorioso y competías por la nota con otra niña alta, a la que recuerdo borrosamente.. Pero cuéntame, qué estás haciendo? Te perdí la pista en 4º ESO

Rubén dijo...

A mi también me alegra seguirte por aquí, Álvaro!

Pues sí que he cambiado jaja Es que de 4º de ESO hasta ahora han pasado casi 5 años, ahora ya son 20 tacos los que tengo encima! Exacto, veo que te acuerdas de todo eh? Sí soy de allí, pero desde que estoy en la Universidad no paro de ir a un sitio y a otro; me he acostumbrado a estar en todos sitios excepto en mi casa jaja Será por lo que estudio, que cada día me anima más a viajar y a estar fuera. Ese Rubén que moría por el pueblo ha cambiado mucho! Ahora soy el más cosmopolita del mundo jaja

Pues cuando terminé 4º de ESO seguí con lo típico, aprobé e hice Bachillerato y su correspondiente Selectividad. Lo hice en el Zaframagón todo y acabé muy contento porque no solo me dieron Matrícula de Honor sino que tuve una nota en Selectividad con la que prácticamente podía acceder a cualquier carrera. Al final, me decanté por Traducción e Interpretación y aquí sigo, en la Facultad de Traductores de Granada ya en tercer curso del Grado (ya sabes, el Plan Bolonia). Y ahora nada, haré este curso de Erasmus en Irlanda y seguiré viajando como hasta ahora, yendo allá donde se me presente la oportunidad! Francamente, la oportunidad que te dan los idiomas de conocer y aprender no tiene precio.

Y nada, ahora también se me ha despertado la vena "periodística-política" y tengo un blog personal donde, como yo digo, "despotrico" todo lo que pienso para sentirme escuchado jaja Acabo de publicar también un artículo sobre Educación en la web de UPyD. Te invito a leerlo todo jaja

Un saludo!!

Álvaro Romero Bernal dijo...

Qué bien, Rubén! Leeré los artículos que me dices. Me alegro muchísimo de tu cambio y tu prosperidad. Ya que te sigue gustando la literatura y también la traducción (sí, recuerdo que eras bueno en Inglés)te recomiendo que leas a Javier Marías, que además es traductor y construye unos relatos en los que introduce el arte de la traducción increíblemente buenos.
Me encantaría ir a Irlanda alguna vez. Ya me contarás.
Un abrazo!