jueves, 18 de septiembre de 2008

Lorca y su tumba comunitaria


La familia de Federico García Lorca, o su sobrina Laura, que es la que pincha y corta, ha accedido finalmente a que se abra la fosa común en la que presuntamente descansan los restos del poeta granadino. La familia del autor de Romancero gitano se ha negado históricamente a la exhumación, de modo que por su negativa han permanecido en la incertidumbre histórica otras víctimas que corrieron la misma mala suerte que él. Los más famosos, el maestro y el banderillero al que pasearon junto a Lorca. Ahora, tras el revuelo armado por el intento investigador del juez Garzón y las presiones de la prensa y otras presiones, Laura va a permitir que se remueva la fosa y se investigue lo que sea.

Parecía egoísmo (o caciquismo, habían llegado a decir) que la familia Lorca se negara a reabrir la fosa del barranco de Víznar, pero después de leer la entrevista que le hace Jesús Ruiz Mantilla en El País a la sobrina del poeta yo mismo me he sorprendido por la salida torera con la que se deja caer: no quieren reabrir la fosa porque si se descubrieran los huesos de Lorca los otros miles de cadáveres podrían caer verdaderamente en el olvido dada la trascendencia del gran poeta. No lo creo, pero admiro la tesis. Y admiro también la determinación de, en cualquier caso, dejar a Federico allí mismo. Me parece bien que se quede allí, donde lo enterraron como a un perro aquellos fascistas granadinos, no sea que un ejercicio de memoria histórica termine, después de muchos años, confundiendo a nuestros hijos. No sea que alguno en el futuro dude de Víznar y de la brisa triste por los olivos. No sea que finalmente olvidemos, pasados muchos años, la barbarie del golpe de estado franquista y sus pavorosas consecuencias.

Otra cosa son los demás, los que no son célebres cadáveres, los restos anónimos a los que no pudieron velar siquiera tantas familias injustamente avergonzadas. Para ellos podría haber, aunque tarde, una sepultura más digna. La de Federico, en cambio, está bien como está -como defiende la familia-, en el barranco de Víznar y cerca de la Fuente Grande, acompañado por otros muchos de la otra mitad, toda esa gente indefensa que acabó, contemporáneamente a él y después, frustrada contra el muro del escarnio. Está bien que su sepultura sea comunitaria, porque constituye una metáfora de ultratumba de aquel Lorca sonriente y jovial que iba con su Barraca y otras parrandas por las sonoras sendas de esta vida cuando él vivía, cuando él respiraba versos. Está bien que ahora siga viviendo en ellos con su cuerpo sin mortaja entre una inmensa mayoría.

Así olvidaremos menos.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo no quiero que me entierren.Agremanes y vidrios adornan mi caja;pero es mejor que me duerma entre los juncos del agua. Yo no quiero que me entierren...Vienen a comernos el lagarto y la lagarta con sus hijitos pequeños.Federico G.Lorca Así que pasen cinco años. Quizá el poeta hubiese preferido ese no entierro que tuvo. Dormido en una fosa fría, sin caja sin crucifijo.No sé, no sé. Lo que sí sé es que antes de que apuntaran con el fusisl a su cuerpo, Federico dijo: Yo también creo en la virgen. Antonio

Álvaro Romero Bernal dijo...

¿Qué quieres decir exactamente con que Federico dijo "Yo también creo en la virgen"?

Anónimo dijo...

Posiblemente quiso, en el último momento de su vida, decirle a su asesino que era su hermano. Posiblemente. Antonio

Álvaro Romero Bernal dijo...

Ya. Lorca, como todo genio y todo poeta de altura, tenía esas frases condensadas y certeras, de metáfora popular para buenos entendedores. Me imagino que tanto al escribir como al hablar. Recuerdo de cuando estuve en su casa-museo de Granada que había una virgencita pintada en el cabecero de su cama. Se me quedó la imagen en la memoria.

Manuel dijo...

Yo tambié vi esa virgencita y por momentos descreí de que todo estuviera tal como fue.

En cuanto a la exhumación, veo muy interesante tu versión del "dejar tal cual". No lo había visto así, y ahora la comparto.

Álvaro Romero Bernal dijo...

Me alegro, Manuel, de haberte convencido. Luego de escribir esto, he comprobado que no estoy solo.

Jesús Chacón dijo...

Álvaro, exactamente tenemos la misma opinión al respecto. Permíteme que te ponga aquí el enlace con un blog de un amigo mío, periodista de El Mundo, a quien yo le hacía un comentario sobre este tema, del cuál él había escrito.

http://andresmarincejudo.blogspot.com/2007/11/memoria-histrica-ian-gibson-y-lorca.html

es de noviembre de 2007, claro, aún no había saltado Garzón a la memoria histórica.

Por cierto, el cuadro de la virgen del cabecero de la cama de Lorca en la Huerta de San Vicente lo pintó Alberti al poco de conocer a Federico y se lo regaló.

Salú

Álvaro Romero Bernal dijo...

Me alegro, Jesús, de no estar solo. Por cierto, para un desarrollo más digno de estas mismas ideas te remito a mi artículo de próxima aparición en "Cuadernos para el Diálogo", el próximo 6 de octubre. Un abrazo.
Y bienvenido al club.

uno del pueblo dijo...

este articulo esta tela currao rafael me parece precio golfo te doy un 10 te lo mereces tio