sábado, 6 de septiembre de 2008

Reabrir heridas


Tiene guasa que cada vez que un sector de la sociedad -incluido ahora el incombustible juez Garzón- reclama su derecho a conocer, a saber dónde están enterrados sus muertos, una gran parte de la casposa tradición derechista alza su voz con la consabida cantinela de que no es necesario "reabrir heridas". ¡Qué heridas!, se pregunta uno, si no se trata de heridos, sino de muertos, de sepultados, de enterrados en la injusticia de una guerra atroz entre hermanos que nunca debiera haberse producido. Qué heridas ni qué ocho cuartos va a reabrir el hecho de que fulanito o menganita sepan dónde están los restos de su padre o de su tío, al que remataron como a un perro en cualquier cuneta de nuestra olvidadiza geografía. Qué heridas ni qué niño muerto va a reabrir el consuelo de poder dar decente sepultura a esos cadáveres exhumados ahora que la civilización parece haber calmado los ánimos y reordenado las agonías de la mayoría... Escuchando a quienes uno escucha, parece claro que las heridas se reabren en ellos mismos, en quienes se oponen frontalmente a estas iniciativas de memoria histórica porque no soportan el acomplejado peso de la herencia ineluctable, el legado del odio germinado en esa España que tuvo que abandonar don Antonio Machado para marcharse a morir a otro lado porque aquí no había siquiera una tumba para él; esa misma España que husmeó como a un asesino a Lorca para machacarlo a las fueras de su Granada y dejar una brisa triste por los olivos; la España que no aguantaba a don Miguel de Unamuno, opositor radical a las locas tesis del novio de la muerte...

Se equivocaron. Se equivocaban. Y ahora vuelven a las andadas, como frenéticos rabos de lagartijas que no soportan ni el homenaje demasiado póstumo a quienes dejaron una estela de sufrimiento y vergüenza en sus familias sin haber cometido otro delito que el de defender la libertad o el de ejercerla.

Se escandaliza la cansina derecha de siempre de que se investigue en los archivos. ¿Por qué? ¿Tanto miedo le tienen a la verdad? ¿Tan incómodo les resulta darle el lustre que merece a tanta mentira acumulada?

Parece ser que la preocupación más acuciante es hacer una buena campaña a favor de las clases de religión católica en las escuelas y atacar todo lo que tenga que ver con valores ciudadanos, para perpetuar el negocio de la superestructura y las infraestructuras de quienes pasan olímpicamente de la verdadera educación y se afanan en consagrar las diferencias, sus diferencias.

"La ética sólo puede ser laica, es autónoma y es la expresión de la razón humana y de la conciencia individual y social", ha dicho la filósofa Victoria Camps ante el congreso de teólogos que se celebra este fin de semana, organizado por la Asociación Juan XXIII.

Para muchos, sin embargo, ahora resulta que ser valiente es ir contra el dictado de la razón.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

SEÑOR ROMERO,NO CARECES DE PELO,PERO ¿TE DAS CUENTA COMO ES LA SOCIEDAD?,PUES ESO PASA COMO EN TODO,DA IGUAL QUE SEA EN UNA IGLESIA COMO PROTAGONISTA EL BEBE Y EL MENDIGO,SI HUBIESE SIDO UN DIPUTADO QUIEN LO HUBIERA ENCONTRADO,ESTE SI SE HUBIESE LLEVADO TODOS LOS HONORES,TE PONGO UN EJEMPLO,UNA OBRA EN EL CENTRO DE SEVILLA Y UN PEON DE ALBAÑIZ SE ENCUENTRA UN YACIMIENTO EN UNA EXCAVACION,PUES SEGURO QUE LOS MERITOS SE LOS LLEVA EL GERENTE DE LA EMPPRESA. AYYYY ESO PASA CON FUTBOLISTAS,ESCRITORES,MECANICOS,PERIODISTAS,MEDICOS,FONTANEROS,ABOGADOS,ETC.Y EN TODAS LAS PROFESIONES,PORQUE EN TODOS LADOS SE CUECEN HABAS

Manuel dijo...

La derecha no es capaz de distinguir entre reabrir heridas y cerrar heridas, que es lo que pretenden los que quieren saber dónde están sus muertos.

¡Un abrazo!

Anónimo dijo...

De todas formas, amigo álvaro, es loable recordar a los muertos de la contienda, es imprescindible que las nuevas generaciones sepan que pasó y que se haga un homenaje a los muertos.
Pero reabrir las fosas ahora no es sólo sacar a la luz unos huesos protegidos por la tierra durante cincuenta años. Los familiares quieren llevarse a su casa los suyos no los de otro ¿qué más da?Creo que loque cuesta sacar el adn de esos huesos serviría para tapar muchas necesidades, y cubrir muchas miserias. Más de 3000 subsaharianos son tragados por el mar al intentar pasar a nustro mundo.Eso es lo realmente terrible ahora...Eso es lo que yo creo. Un abrazo

Álvaro Romero Bernal dijo...

Amigo Rafa, tienes razón en que hay necesidades más perentorias en la actualidad. Pero eso, sin que a mí me convenza del todo la idea de las exhumaciones (lo que me cabrea es el empecinamiento de la soberbia derecha), me suena al viejo y manido argumento de buscar necesidades más urgentes cada vez que se habla de algún proyecto. En ese sentido, salen a relucir argumentos como el de la riqueza insoportable del Vaticano habiendo tanta pobreza o el de la llegada del hombre a Marte habiendo tanta pobreza o incluso el de comprarnos un pantalón o un reloj por 100 euros habiendo tanta pobreza o el de estar escribiendo en este blog habiendo tanta pobreza... En fin. Ya me entiendes. Hay proyectos que deben emprenderse independientemente de lo que urjan otros, ¿no crees?

Anónimo dijo...

Álvaro, en serio, no creas que mi pensamiento adolece de maniqueismo político.Este es un caso en en cual ahora no podemos castigar a los responsables de aquella locura de sangre.
Yo mismo tengo un tío abuelo desaparecido en una fosa común y una tía ingresada en un manicomio toda su vida a consecuencia del shok que le produjo el típico paseillo por el pueblo pelada y emplumada. Por qué?
por tener un hermano socialista.Sin embargo lo que opine la derecha o la izquierda en este asunto me es indiferente. Yo sólo creo que es un gasto inútil. ese dinero no va a traer de nuevo a la vida a mi tío Antonio el socialista o a mi tía Rafaela, la que murió loca en un siquiatrico.Sé donde está enterrada ella, y no sé donde está él pero no me duele más el no saber dónde están enterrados unos huesos.Me duele lo que pasó. Y no podemos hacer nada para cambiarlo

Álvaro Romero Bernal dijo...

Bueno, en primer lugar, no se trata de castigar a nadie. ¿Quién ha hablado de castigar ni siquiera a los franquistas y a los sublevados contra la legítima República? No, no se trata ni siquiera de eso, sino de reparar la memoria de quienes tuvieron la suya mancillada por el horror y la vergüenza. Habrá quien no quiera recordar, como tú apuntas, nada, ni remover nada. Está bien. Pero es cierto que hay quienes llevan tres cuartos de siglo queriendo decir alto y claro que no hicieron nada de lo que avergonzarse, y que se diga oficialmente, que se reconozca institucional y socialmente. El ser humano es un ser simbólico, ya lo sabes, y no es tan sencillo todo como para pasar página y nunca volver sobre los pasos andados. Ojalá fuera todo tan fácil. Insisto en que la idea de la memoria histórica (aunque existen muchas memorias y muchas historias, ese sí sería otro debate) es resarcir simbólicamente lo que precisamente desde el punto de vista simbólico significó ser "rojo" entre el 36 y hace relativamente poco tiempo. Decir alto y claro que los ilegales o los malos no fueron ellos, ya que incluso en la mayoría de los casos se trataba de gente que prácticamente no tenía nada que ver con la política en el sentido que lo que podemos entender hoy. En cualquier caso, reconozco que es un tema peliagudo y que llevaría horas el tratarlo.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con todo lo que dices pero a veces no es necesario decir lo que es evidente. Si yo sé que soy bueno no necesito que nadie lo proclame, yo lo sé y basta. En el caso de la memoria histórica o cualquier otra memoria lo más importamte es eso mismo que haya memoria, que no olvidemos nada la verdadera muerte de todo es el olvido.Yo no estoy dispuesto a olvidar pero tampoco me gustan las ferias y los charlatanes que sacan partido de todo en su propio beneficio y no en el de la res- pública. Tú lo sabes bien Álvaro.Cerremos este caso ya porque los dos estamos de acuerdo en más cosas de lo que parece. Un abrazo y no soy Rafa.

Álvaro Romero Bernal dijo...

¿Jesús? O quién...

Anónimo dijo...

Antonio, un antonio de los muchos que supongo que conoces.De todas formas te doy la enhorabuena por tu blog, escribes bien y con una pasión envidiable.Desde ahora escribiré con este nombre para que no me llames Rafa o Jesús.Antonio como mi tío desaparecido por socialista en 1939, y con mi mismo apellido. Un abrazo.

Álvaro Romero Bernal dijo...

Cuánto misterio, estimado Antonio. No me alcanza la memoria para arriesgarme a apellidarte siquiera. Suponiendo que te llames Antonio, mi breve memoria histórica está salpicada de tal nombre con múltiples caras. No sé. Gracias por el piropo en cualquier caso.
Me abstendré de enviarte un abrazo por parecerme un tanto fantasmal el cumplido, jajaja...