sábado, 15 de noviembre de 2008

El que ríe el último


Llegó el día señalaíto. Y Zapatero consiguió, tras el pataleo político internacional que ha protagonizado en las últimas semanas, su sillín en la Casa Blanca, para cenar con los grandes y decir su cosa de España. Viéndolo ahí, en esa foto que Asociated Press ha distribuido por los periódicos, parece que el que está en un aprieto es Bush, el anfitrión de hierro que no quería ni mirarlo a la cara por el desaire de Irak, y no él, que tiene facilidad para colocarse a su antojo esa sonrisa a medio camino entre la Máscara y Krasty el Payaso.

A Bush se le ve tensamente irritadillo, con la boca semiabierta como válvula de escape de todo lo que no puede articular con palabras, no sea que se la vuelva a cargar a un mes de su adiós definitivo. Así callado está mucho mejor. Da perfectamente el pego de mandatario de altura.

A Zapatero, por su parte, se le ve entrenado para el momento. Seguramente lo ha ensayado, aunque sea mentalmente. Y en ese instante repite lo que ya vio en su imaginación. La sonrisa exagerada le sirve para tensar los músculos de la cara, que son también de alguna forma los músculos del cerebro, en alerta. Su puño izquierdo cerrado, sin fuerza apenas y tímido tras su cuerpo, equilibra las fuerzas cósmicas del instante entre lo que siente y lo que tiene que aparentar.

Las manos estrechadas de ambos son un signo literal del numerito: más grande la de Bush, sirviendo de base anfitriona a la más pequeña de Zapatero, que se deja abrazar por la del yanqui.

Es la primera vez que Zapatero, que sacó las tropas de Irak y quedó fatal con la Casa Blanca, visita a Bush en su palacete. Y la última, pues George W. hará sus maletas nada más amanecer 2009. Zapatero, con crisis y levante, sigue en pie, como la mimbre, mecida por los huracanes y sin dejar de sonreír.

1 comentario:

Rafael J. dijo...

la verdad es que tu análisis de la foto es muy bueno. Dice el gran comunicador Carlos Herrera que este presidente Zapatero, es el mejor presidente que tuvo España en las distancias cortas....a lo mejor es que convenció a Bush de todo lo que piensa...ja ja ja
Rafa Ruiz