domingo, 22 de septiembre de 2013

La felicidad y sus vísperas

Hoy es mi cumpleaños, pero apenas tiene ya importancia, no sólo porque cuando uno cumple más de 20 años, la sucesión del tiempo deja de medirse tan radicalmente, y yo ya voy por 34, sino porque ayer, y el ayer siempre viene antes que el hoy, lo precede, lo intuye, lo pare, nació mi hija. Le hemos puesto el mismo nombre de su madre: Marina. Así que, decía yo ayer, viendo sus ojitos rasgados, sus mofletes rosáceos, sus uñas tan perfectas de señorita precoz, ya tengo a mis dos Marinas en mi mundo. ¡Para qué quiero más! El nombre de ambas, de la mujer que me cambió la vida y de la niña que empezó a cambiármela más aún desde ayer, remite al mar, que es ese concepto infinito que nos sobrecoge porque la vida empezó en él. Ayer, mientras nacía saliendo de ese mundo acuático que es el vientre, y luego, cuando intuía la vida con sus ojitos cerrados, y más tarde, cuando lo descubría todo con sus ojitos abiertos de niña despistada y guapa, yo pensaba que llamarse Marina tiene algo de pleonasmo, algo así como decir "se nace naciendo" o "me llamo Marina y todo empezó en el mar"... Supongo que todo esto serán chocheos prematuros de un papá que ha perdido el norte..., pero repito que mirándola, porque uno la mira y el tiempo no pasa o pasa y uno se queda -qué sé yo-, no me importan lo más mínimo ni el norte ni el sur, porque uno encuentra en sus miradas, la de la madre enamorada y la de la niña estrenando la vida, la brújula ineluctable para seguir viviendo y no parar de vivir jamás, sólo en sus ojos...

Hoy es mi cumpleaños, y lo será cada 22 de septiembre hasta no sé cuándo, pero insisto en que eso ya no tiene importancia: es simplemente el día después del cumpleaños de mi niña, y es cierto, certísimo, que la felicidad se vive mucho más intensamente en las vísperas. La vida feliz es siempre la víspera de la felicidad auténtica, siempre al alcance de la mano. Así que cuando todos le digan a mi niña Marina "Felicidades" el 21 de septiembre, yo sentiré en su carne, que es carne de mi carne, que me felicitan en la víspera, que es una felicidad más real.

Y es en la felicidad real, no en la que cuentan por ahí, donde uno descubre los auténticos milagros, como por ejemplo el de tener una niña y seguir derrochando todo el amor que siempre pensamos haber gastado ya con Jaime. Con dos hijos, y amándolos igual, es cuando descubrimos que es verdad, que el amor no se acaba nunca... Debe de ser por eso que sigue la vida. Brindo por ella. Felicitadme.

6 comentarios:

dori onrubia dijo...

Doblemente felicidades!! por el nacimiento de tu hija y por tu cumpleaños que podreis celebrar conjuntamente
Enhorabuena a toda la familia! un abrazo,

Unknown dijo...

Felicidades :)

No Cars Go dijo...

Felicidades cabesa, jaja. Sobre todo por la niña, pq. ya como bien dices, con lo viejo que somos ya el cumpleaños de uno cada vez tiene menos importancia.

Álvaro Romero Bernal dijo...

Muchísimas gracias por todo, Dori, primo David...

Verónica dijo...

Muchas felicidades amigo, es precioso este artículo, me ha emocionado mucho, y no te preocupes que con eso que la niña cumple el 21 diremos ¿Oye?? mañana es el cumple de Alvaro.

Álvaro Romero Bernal dijo...

Muchísimas gracias, Verónica. Un beso.