miércoles, 7 de mayo de 2008

Síntomas de decandencia taurina


Hay quienes me reprueban mi firme condición (convicción) antitaurina. Yo insisto en mi tesis, avalada a diario por espectáculos cada vez más impopulares, de que el toreo, como se ha entendido durante el pasado siglo, está tocando fondo (o techo, o más arena que sangre...). Después de los astados clonados, de los escándalos de toros drogados, de cuernos limados, de matarifes que ganan más en el papel cuché que en las plazas, de corridas caprichosamente interrumpidas en la catedral sevillana, del ridículo de mi pueblo al conceder el título de joven del año a un novillero cualquiera, de los que matan novillos... después de todo (y de tanto todo para nada, que diría Hierro el poeta), la última estampa que nos quedaba por ver llega desde un pueblito de 1.300 habitantes del norte de Granada, Piñar. En su plaza, no sé si portátil, sacaron hace un par de días a un torito que al respetable (?) y a la presidencia (?) no les gustó. Para expusarlo, como ningún valiente (?) podía, echaron mano de una excavadora, para arrollar al animal. Esto pasó en Piñar, repito, no en Lepe ni en ningún otro lugar del tópico chistoso, sino en Piñar, un rincón oscuro de los que gustan a los oscuros novilleros y a toda esa ralea de apoderados sin poder. La Junta de Andalucía investiga los hechos y tomará medidas, o eso cuentan en los periódicos. Según se desprende de las investigaciones, el novillo era ciego. Esto no es de chiste, sino de pena, de pena negra que brota por los entresijos remotos de una Andalucía que ya no es la que era.

7 comentarios:

Fae dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Fae dijo...

No sé si es síntoma de decadencia, pero el hecho es lamentable, denunciable, despreciable. Tengo un amigo (director del periódico La Semana) al que le he dado a conocer tu blog. Es militante antitaurino. Entre los dos estáis marcando mi opinión.

Álvaro Romero Bernal dijo...

Cuánto me alegro, amigo Rafa. La civilización tiene que volver al sendero de la sensibilidad racional y abandonar los cuernos y otros barbarismos de la sangre.

Anónimo dijo...

En decadencia? Claro por el sentir del dinero que tienen alguno, pero saben qué ocurrirá cuando el toreo muera? 400 Has en Ubrique serán convertidas en campos de golf y urbanizaciones, 1500 en la Sierra Norte de Sevilla... casi 5000 en Extremadura... suma y sigue. ¿No es contra la cultura del ladrillo y sus precios de espuma alcista contra lo que había que luchar?

Alvaro, amigo, escribir bien no es tener la razón. La antropología ambiental hace que el bien que rodea a la gente que lo trabaja no se deba destruir ya que provoca el rechazo a lo nuevo. Además conservamos un poco más la naturaleza.

Saludos

Álvaro Romero Bernal dijo...

Anónimo:

¿puedes desvelar tu identidad? Me gusta hablar con gente que tenga nombre, sobre todo cuando me interesa de lo que habla, claro...

En cuanto a todas esas hectáreas de las que hablas, víctimas del ladrillo, volvemos a lo de siempre: justificar un mal por algo peor aún... Y por ahí sí que no hay que ir. Es el viejo argumento de robar es malo, pero matar es peor, ¿no? Vamos a ver: si esas hectáreas peligran por lo que sea, habrá que buscar una solución, ¿o tú crees que las dehesas con los toros es lo que las está salvando del ladrillo? Ese planteamiento me parece ingenuo, a pesar de que los míos también te los parecerán a ti, no sé.
Este tema me interesa mucho.

Manuel dijo...

Pues amigo Álvaro sigue en pie con tus convicciones. Yo también creo firmemente que el toreo es un lastre pero nadie se atreve a meterle mano.

Saludos
Manuel

Álvaro Romero Bernal dijo...

Gracias, camarada Manuel, por el ánimo. Persistiré.