lunes, 29 de julio de 2013

Trabajar es lo peor para hacerse rico

No es que lo dijera Marx en su Capital o en ocasiones parecidas, sino que la experiencia de nuestro linaje currante nos lo confirma: trabajar es lo peor para hacerse rico, o dicho de otro modo menos dramático: nadie se hace rico trabajando, al menos en esta España nuestra que no es que consagrara el pelotazo como una de esas horteradas ochenteras, sino que lo traía en su ADN de mezcolanzas pícaras desde que Lázaro de Tormes aprendió de sus mayores cómo vivir mejor sin dar un palo al agua y lo fue desarrollando siglos después a través de la información privilegiada, las recalificaciones y la medra calculada en el aparato del partido que se tercie. Siempre hubo excepciones, como las de mi bisabuelo Galacho, que se pasó la vida trayendo sal de los puertos en cien mulas tordas y cuando los demás decían que se hizo rico, se murió. O sea, que más que se hizo, se deshizo. 

Al margen de excepciones y leyendas, el pan nuestro de cada día es que si el dinero no da la felicidad y el trabajo no da dinero, la felicidad depende sobre todo de lo que no nos enteramos. Tal vez por eso este gobierno, que descartó al poco de entrar mejorar la economía como prometió, se comprometió luego a aportarnos la felicidad que proporciona el engaño de su cosmovisión beata. Debe de estar en complot con los clubes de fútbol, a los que se les perdona deuda por millones de euros a cambio de tanta felicidad como regalan a los que trabajan y sueñan. Y de este modo, ahora que dura el luto por uno de esos accidentes gordos que siempre pintan el ecuador del verano, nos revelan con v de vaselina algunos detalles sin demasiada importancia:  las ayudas que les dimos todos a los bancos, dadas se quedaron, dice el gobierno. La bajadita del paro que nos vendió el gobierno es 'efecto del verano', dice el INE. Que los currantes seguimos siendo los pringados de este país y lo seguiremos siendo no lo dice nadie. Es de perogrullo. Quien no quiera ser pringao, que emigre, que es otra de las fórmulas gubernamentales para conseguir la felicidad.

2 comentarios:

dori onrubia dijo...

Trabaar y trabajar.. como hiciera tu bisabuelo, no nos queda otra, con la satisfación del deber cumplido y no engañar a nadie.

Gracias Alvaro, me alegra que en vacaciones puedas dedicarle tiempo al blog.

Álvaro Romero Bernal dijo...

Gracias a ti, Dori, por tus ánimos. Pues sí, en vacaciones hay más tiempo para todo lo que a uno le gusta. Un saludo!