martes, 5 de febrero de 2008

Crisis

La palabra da miedo, aunque significa simplemente cambio. Lo malo es que siempre que es pronunciada nos referimos a un cambio para peor. Si andamos en crisis o no, es decir, si estamos inmersos, económicamente hablando, en un cambio para peor o no, es algo que dependerá de la perspectiva que contemple el bolsillo de cada uno. Pero cuando se habla de crisis no se habla de perspectivas individuales, sino de percepción social, es decir, de estadísticas. Y si resulta que varios millones de personas se han quedado en el paro durante los dos últimos meses, parece que sí, que la cosa va mal. ¿Significa eso que la culpa la tiene el gobierno, como dicen los de la oposición? Hombre, la oposición, como en tiempos de González Márquez decía el Carrascal de las corbatas, siempre va a decir que el gobierno tiene la culpa de todo. Probablemente tendrá parte de la culpa, que para eso gobierna, pero no toda la culpa. Entre otras cosas, porque las crisis sociales también se sustentan en las responsabilidaes empresariales e individuales, al fin y al cabo. Era insostenible que las promotoras inmobiliarias, esencia última en la que radica la crisis de la que hablamos, quisieran ganar porcentajes astronómicos por cada vivienda, un derecho constitucional. No era normal que cualquier constructora se gastase 60.000 euros en hacer una casa y luego quisiera venderla en un mínimo de 150.000; la ganancia, que debe existir, no puede ser tan desproporcionada. Y esto es lo que venía ocurriendo, ustedes lo saben igual que yo. Ese estado de cosas había abocado a mucha gente a hipotecarse hasta los ojos. Y esas hipotecas no se referían sólo a la vivienda, sino ("ya que pido, pido") al coche (de lujo, a ser posible) y hasta fondos de no sé qué.
Como el sector de la construcción no va solo, la crisis que ya está aquí afecta también a herreros, a carpinteros, a fontaneros, a escayolistas, a electricistas y a pintores, entre otros. Y eso supone un porrón de familias que no sale porque el coche necesita gasolina, que está ya por las nubes. Las promotoras, por su parte, que se endeudaron igualmente hasta las cejas, no venden lo que esperaban y no saben con qué ingrendientes comerse las casas que les sobran. Empezarán a bajar los precios, claro.
La crisis empezará a solucionarse volviendo al sentido común y controlando el gasto. Pero no podrá ocurrir si el gobierno es el primero que despilfarra. Cuidado.

4 comentarios:

Fae dijo...

Ay, amigo Álvaro, espero que el propósito de enmienda (bajar los precios de las casas) tenga carácter retroactivo... La verdad es que la burbuja, algún día u otro, tenía que estallar.

Álvaro Romero Bernal dijo...

No, qué va. De retroactivo, nada. El que compró con precio bárbaro, bárbaramente seguirá pagando. Precisamente conozco o me han hablado de gente que compró a 45 kilos una casa en una urbanización que luego no ha vendido más que la suya y que ahora intenta vender las de más a 35. Fíjate qué gracia más grande...

Manuel dijo...

Sí yo también se muchos casos. Un compañero de trabajo, por ejemplo, compró su casa en Espartinas por 33millones y ahora en su calle las están vendiendo a 28, es decir, que él va a pagar durante muchos años varios millones que su casa no vale. Y conozco más casos en pisos de segunda mano, que han bajado 4 o 5 millones en dos años. Claro, el que compra en mala época es problema suyo, igual que el pilla una ganga. Nadie se la arrebata.

Fae dijo...

Agradezco que lo del carácter retroactivo haya tenido continuidad por vuestra parte. Lo cierto es que era una pequeña ironía. Ojalá. Los ejemplos expuestos subrayan la barbarie inmobiliaria en la que se han visto envueltos seres huamnos inocentes.