viernes, 18 de abril de 2008

Viejos machistas que no tienen sitio


A los viejos machistas de esta España nuestra se les están acabando los rincones donde desplegar su verbo sin gracia. De toda la vida, los machistas que éramos todos y algunas todas contábamos chistes y nos hacíamos los machotes en la barra del bar, en los corrillos de tíos, en los pasillos con la sonrisilla guasona de complicidad hombruna... Pero eso se está acabando.


Y no sólo porque hayan nombrado ministras a señoras jóvenes e incluso embarazadas, que por ahí viene el hilo noticioso de mi entrada, como podrán comprender, sino porque la mujer, con el triple de esfuerzo y el triple de estómago ha conseguido ya colocarse a nuestra altura, tan fácil de igualar por otra parte. Tampoco quiero generalizar, que no es bueno, pero, en general, yo tengo que poner mejores notas a las chicas que a los chicos; tengo mejores compañeras y siento a diario que la responsabilidad y honradez que demuestran nos sobrecogen a más de uno. O debería al menos.


Ahora que una señora dispone de la cartera ministerial de Defensa, hay viejos machistas vocingleros, de los que tiemblan nerviosos, babosos y patéticos, que no dejan de buscarles los cinco pies al gato. O a la gata. Y se hacen un lío. Principalmente, porque sus hipocresías les impiden hablar alto y claro, como los machos de antes, despreciativos y altaneros. Y entonces construyen un encaje de bolillos difícil de desenredar en el que mezclan insultos solapados, ironías baratas y, sobre todo, desprecios inconstitucionales por razón de sexo, raza, religión, edad, etc. Me los imagino diciendo entre ellos: "Esto es que no se puede decir ahí fuera, pero entre tú y yo...". Ya saben a qué me refiero. Pero es que esta vieja guardia superviviente no cree en la democracia ni en los derechos ni en la igualdad. Igual Da, ha dicho haciéndose el gracioso Antonio Burgos. Seguro que ha arrancado muchas carcajadas entre su bancada de siempre. Esta vieja guardia casposa y sobreviviente, de superrealismo español, se está quedando sin sitio, y se estremece culebrosa cual rabo de lagartija cuando ve lo que tiene que ver.


Y todavía no han visto nada.


Ojalá les dé tiempo.


3 comentarios:

Fae dijo...

Aunque hay cosillas que quiero discutir contigo en breve (Casa Moral de por medio), te emplazo a una entradilla que tengo prevista en mi humilde blog para estos días. A ver. Pero una cosa ya de antemano. Dices textual "yo tengo que poner mejores notas a las chicas que a los chicos". Espero que sea un desliz. Por otro lado estoy contigo en la capacidad y sitio que merece la mujer. Dónde si no.

Álvaro Romero Bernal dijo...

Creo que no entiendo del todo bien el comentario, pero con lo de mi cita textual quiero decir, por si no se me entiende, que las chicas sacan mejores notas, por lo general, y son más trabajadoras y constantes, también por lo general, que los chicos. O sea, que si yo tengo cinco sobresalientes, por poner un ejemplo, cuatro son probablemente de chicas...
Ahora bien, si te pones quisquilloso por lo de los compañeros-compañeras, es cierto que tú eres de los mejores, de eso no me cabe duda, pero hablaba, en general, del insti en el que estoy ahora... De todas formas, me quedo con el Casa Moral de por medio, jajaja

Fae dijo...

Ay, amigo Álvaro, que ya lo sé, que ya lo sé. Pero entiende que esa frase fuera de contexto "tengo que poner" suena, cuanto menos, a discriminación positiva. Ya ves, como si te vieras obligado a hacerlo (esas perífrasis verbales...) La tertulia en Moral ¿el sábado? creo que será apasionante. Apunta un orden del día. :-)