lunes, 10 de diciembre de 2007

Flamencos (III)

A Miguel Poveda lo conocí personalmente en 1999, si no recuerdo mal la fecha. Vino a la casa de la cultura de Los Palacios para dar un concierto al que no asistieron más de 40 personas, la mayoría cabales o no de la peña local El Pozo de las Penas. Yo, que entonces trabajaba para la radio-televisión municipal, tuve el privilengio de hacerle una entrevista para la tele y, de paso y como todo quedaba en casa, presentarlo ante aquel reducido público. Me pareció genial, no tanto en sus respuestas más o menos consabidas como en su grito mesurado de flamenco catalán. Algunos años después, se hizo famoso; yo vi su papel en la película La teta y la luna, de Bigas Luna; ha sacado varios discos buenos y es objeto de críticas por entendidos del flamenco. Algunos, como mi admirado Manuel Bohórquez, le echan en cara su falta de duende y que es todo técnica. A mí no me lo parece, sino que más bien creo que se trata de un cantaor que le simpatiza poco a las gentes de aquí abajo por ser catalán, por haber aprendido meticulosamente a cantar y por no dar escándalos de flamenco noctámbulo. A los sureños nos duele en el fondo que un catalán de Badalona venga a cantarnos por lo menos tan bien como si fuera de Utrera o de Cádiz de toda la vida. Desde hace unos años, Miguel Poveda reside en Sevilla. Y, hoy por hoy, es el mejor cantaor que tenemos en Andalucía. Pese a que nos pese.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues a mí no me emociona ni en discos ni en directo, que lo he visto varias veces. Dicen que es el mejor, pero yo discrepo. Y no porque sea catalán (yo no me fijo en eso)sino porque no me llega, aunque es cierto que es muy buena gente.

Saludos
www.manuguerrero.es

Álvaro Romero Bernal dijo...

Hombre, es cierto que tiene otro rajo y otra forma de interpretar. Pero si lo escuchas repetidamente, llegas a entenderlo y a gustarte.